Por Paula Echeverri V, Directora Naserfeliz

Dar a luz es abrirse, abrirse para permitirle a un nuevo ser salir y hacer presencia en este mundo, y ese nuevo ser no es solamente el bebe, es también la mujer, que se expande y que al entregarse al dolor y a la alegría de ser portadora de vida, a la dicha inconmensurable de ser madre, a travesada por la conexión con su cuerpo, con sus pensamientos profundos y con sus emociones, renace.

Antes, las mujeres llegaban a este momento del parto acompañadas por las buenas historias contadas por abuelas, tías, hermanas. Muchas habían presenciado el nacimiento de hermanitos y se habían aproximado a un bebé siendo niñas. En nuestro país se han perdido las buenas historias de partos, yo tengo muchas recogidas de mujeres valientes que parieron a sus hijos en casa o en hospitales… mujeres que no se escuchan porque su voz no tiene eco. Mi abuela, quien hoy tiene 96 años, pario 11 hijos en casa. Mi tía abuela fue la partera de muchas. En cambio, hoy las historias de horror contadas sobre los partos naturales, creíbles por cierto, son infinitas. Esas son historias verdaderas, pero no tienen por qué ser así! O historias anestesiadas, dormidas, donde no se permite sentir. Como en alguna ocasión me dijo un médico: “Paula, aprobaron la epidural para todas las pacientes, les van a dormir las emociones…”  Como si solo fueran posibles esas dos opciones: “parirás con dolor o no sentirás dolor”, a esto se reduce el parto.

En NaSerfeliz estamos creando nuevas historias con mujeres y hombres que se arriesgan a romper paradigmas y a vivir nacimientos bellos, sentidos, con lágrimas que expresan la dicha y el júbilo de estar presentes de manera consciente y tranquila en este maravilloso momento, único, de la llegada de un ser humano, del recibimiento finalmente en los brazos que han anhelado sentir su presencia física. Brazos de quienes al abrazar a su bebé, anclan ese sentir en su corazón para acompañarlos durante toda su vida: en estos nacimientos se fijó la promesa de los brazos abiertos y dispuestos a abrazarlos siempre. ¡¡¡Que rico nacer así!!! No con la emoción del miedo y la desconexión rondando, que rico sentir todo lo que se siente en un buen parto: es innombrable… ninguna palabra conocida sirve para expresar lo que estas mujeres y hombres sienten de juntos “estar” ahí, en intimidad, con silencios, con miradas cómplices, con secretos propios, con ansias compartidas, con ritmos, emociones, hormonas, así como concibieron a su bebé.

Recuerdo las palabras de Carlos Andrés López (papá NaSerfeliz) y me emocionan cada vez que las traigo a mi mente: “Paula, nunca había llorado de felicidad” y vuelvo y siento esa emoción que me arruga el corazón y me encharca los ojos y pienso: “cómo es posible que a los hombres se les robe la posibilidad de enamorarse de su bebe desde el vientre y de despertar esa paternidad tan desde el alma al compartir la gestación y al ver salir y recibir a su bebe?”

Mujeres, arriésguense a dejarse transformar por la experiencia de vivir plena y conscientemente el nacimiento de sus hijos. Escuchen historias buenas, historias reales que cambiaron vidas. Hombres, descubran su corazón vedado para emociones que extrañamos y necesitamos.

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